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El interés compuesto, tu superpoder · Soluciones
Einstein no lo dijo (aunque lo verás en internet), pero el interés compuesto es lo más parecido a un superpoder que hay en finanzas. Y juega a favor de quien empieza pronto.
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Interés: el alquiler del dinero
Cuando dejas tu dinero en un sitio que lo usa (un banco, un fondo, una empresa), te pagan algo a cambio. Eso es el interés.
Si pides dinero prestado, el que paga el interés eres tú.
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Compuesto: intereses que generan intereses
Imagina una bola de nieve que rueda cuesta abajo. Cuanto más grande es, más nieve recoge.
Con el interés compuesto pasa igual: los intereses que ganas se suman a tu dinero, y el año siguiente también generan intereses.
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1 Hagamos cuentas
Tienes 100 € al 10 % anual de interés compuesto. ¿Cuánto tendrás al cabo de 2 años?
Año 1: 100 + 10 = 110 €. Año 2: 110 + 11 = 121 €. Ese euro de más son los intereses de los intereses. Con los años, esa diferencia se vuelve enorme.
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La historia de Ana y Luis
Ana guarda 50 € al mes desde los 16 hasta los 26 años y luego para. Ha puesto 6.000 €.
Luis empieza a los 26 y guarda 50 € al mes hasta los 66. Ha puesto 24.000 €.
Con una rentabilidad del 6 % anual, a los 66 años Ana tiene unos 89.800 € y Luis unos 99.600 €. Ana puso la cuarta parte y acaba casi igual. La diferencia es el tiempo.
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2 ¿Verdadero o falso?
En el interés compuesto, el tiempo importa tanto o más que la cantidad que aportas.
Exacto. Por eso empezar con poco a los 16 vale más que empezar con mucho a los 40.
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Juega con los números
Prueba qué pasa si cambias los años. Luego pon la rentabilidad a 0 % y compara.
Esta actividad usa una calculadora de la web. Se puede hacer entre todos con la lección proyectada.
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3 Cuidado: también funciona al revés
Si debes dinero en una tarjeta que cobra un 20 % anual y no lo pagas…
El interés compuesto no tiene favoritos: si debes, la bola crece en tu contra. Por eso las deudas caras son tan peligrosas.
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Lo que nadie garantiza
Una rentabilidad del 6 % es un ejemplo. En la vida real, las inversiones que pueden dar más también pueden perder algunos años. Y si alguien te promete mucha rentabilidad sin riesgo, desconfía: eso no existe.
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Misión: planta tu bola de nieve
Habla con tu familia sobre abrir una cuenta de ahorro a tu nombre (para menores suele hacerla un adulto contigo) o, al menos, una hucha donde dejes una cantidad fija cada mes.
Apunta la fecha de hoy. Dentro de un año, mira cuánto ha crecido.